Una breve historia de Trombini

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El economista Renato Trombini preside Trombini desde 1994, sin embargo, lleva trabajando en las empresas de su familia desde los 12 años. Empezó como dependiente de la Casa Raimundo, un almacén de comida y bebida del barrio Pilarzinho en Curitiba. Su Padre, Geraldo, y sus tíos Sinibaldo e Mirtillo, eran socios en esta y algunas otras empresas y, por esa época (fines de los años 40), seis primos adolescentes ya empezaban en los negocios. Por lo tanto, la construcción de las empresas que convirtieron en Trombini, actualmente una de las mayores productoras de cajas de cartón ondulado y de bolsas de papel multipliego de Brasil, fue un grande e ininterrumpido esfuerzo conjunto de la familia. Tal vez por eso, Renato conecte directamente su vida profesional a su historia familiar, primeramente por los negocios y, luego, por la industria que empezó en 1941 con su tío Mirtillo Trombini.

Todavía, el espíritu emprendedor de los Trombinis habia empezado antes, ya en el momento que Cecilia y Carlo Trombini, abuelos de Geraldo, Sinibaldo y Mirtillo, llegaron a Morretes (Paraná), provenientes de Véneto, Italia, en 1877, y se instalaron en una colonia de inmigrantes italianos allí existente. Estaban fascinados con la idea de “fare l’America”, que iluminaba la multitud que huía de la hambruna italiana a finales del siglo XIX. Pero, tener éxito en América no solía una tarea fácil, exigía espíritu emprendedor.

Con una salud frágil y sufriendo por la humedad, por el calor, por la profusión de insectos y por dificultades materiales, la pareja se trasladó a Curitiba, donde logró una pequeña granja. Infortunadamente, Cecilia falleció temprano y, como consecuencia, Carlos volvió a Morretes con sus cuatro niños – Rosa, Olympio, Achiles y Paula. Más tarde, después de varios intentos para mantener a su familia, regresó a Curitiba, donde vendió leña y vivió con privaciones (incluyendo dramáticas hambrunas), similares a los períodos de sufrimiento en Italia. Falleció pocos años después, debido a secuelas de un accidente.

Rompiendo piedras

El hijo de Olympio, padre de Mirtillo, Geraldo y Sinibaldo y abuelo de Renato, rompía piedras en Serra do Mar, comandando los inmigrantes españoles que venían de Argentina, especializados en la fabricación de bordillos y adoquines, proporcionando material para el pavimento de la calle XV de Novembro, en Curitiba. Más tarde, rompió piedras en Araucaria hasta 1914, cuando regresó a Morretes para trabajar con obras de canterías. Cinco años después empezó a dedicarse al comercio. Ha sido exportador de frutas a la capital, propietario de un bar y empresario del cine-teatro Marumby, en Morretes, y del cine Paraíso, en Paranaguá. Así, trabajaron mucho los Trombinis para tener éxito en América.

Renato Trombini se reporta al comienzo de las empresas, obra de una generación que siguió a los pioneros. En 1941, Mirtillo (su tío) dejó de trabajar en la fábrica de papel de San Marcos, en Morretes, y fundó una pequeña empresa comercial en Curitiba, junto a su amigo Albano Reyes. Pronto, se sumaron los hermanos Sinibaldo y Geraldo, el padre de Renato. Así nació la empresa Mirtillo Trombini & Cia, que inicialmente compraba y clasificaba papeles usados para para revenderlos a las fábricas y, luego, a adquirir papel nuevo para ponerlo en el mercado de Curitiba.

Nueva generación

Allá por 1945, Mirtillo y sus hermanos añadieron a la empresa otro emprendimiento: La Casa Raimundo, en el barrio de Pilarzinho. Pronto abrieron otras dos tiendas en el mismo barrio. Por esa época, entró en escena una nueva generación: los primos Lenomir y Luiz Sérgio, Vladimir e Ítalo, y Renato y Raúl – hijos, respectivamente, de Mirtillo, Sinibaldo y Geraldo. Eran adolescentes, con un poco más de 12, 13 años, y ya trabajaban como dependientes, entregadores, así como recaderos. Esa nueva generación, algunos años más tarde, fue la responsable por la elección de las empresas por la industria, uniendo la audacia de la juventud a la visión y a la sabiduría de los mayores. De hecho, tras la venta de los almacenes y la creación de una gran área de venta al por mayor y de representaciones en los tres estados del sur de Brasil, en 1962, los Trombinis dieron los primeros pasos para la creación de un grupo industrial.

En su libro de memorias, Historia de mi vida, publicado en 2008, Mirtillo Trombini escribió:

“La segunda generación (los hijos de Geraldo, de Sini y los míos) estaba inquieta, arremangada para hacer frente a cualquier tipo de negocio industrial, de preferencia en el campo del papel, en el cual nos habíamos especializado”.

“Empezamos con una pequeña fábrica de bolsas de papel, para envasar, en los almacenes de la época”, recuerda Renato, que ya tenía 23 años. Él y sus primos, jóvenes emprendedores, estaban ansiosos por superar la actividad poco rentable – pero laboriosa – de las representaciones. Por otra parte, a principios de los años 60, Paraná se abrió a la industrialización.

“En 1967, instalamos la primera industria de cajas de cartón ondulado en Curitiba”, afirma Renato. Hasta 1974, los Trombinis montaron o compraron varias fábricas en Paraná, Santa Catarina, Rio Grande do Sul, Bahía, São Paulo y Minas Gerais, todo para la producción de papel virgen y reciclado, utilizados por la empresa para la fabricación de bolsas de papel multipliego y de cajas de cartón ondulado.

Crecimiento

En 1990, la familia decidió promover algunos cambios en la gestión de las empresas, haciéndolas más profesionales. Cinco años más tarde, con una nueva administración, los Trombinis decidieron fundir las empresas en una sola razón social, optimizándolas. También, resolvieron vender algunos activos (fábricas y reforestación) para adaptarse a las nuevas circunstancias económicas del país. En esta época Renato, que durante los últimos 33 años había trabajado en todos los sectores de las industrias, asumió la presidencia ejecutiva de Trombini. Sus primos se concentraron en el Consejo, mientra que dos sobrinos se convirtieron en directores, juntamente a otros dos que no pertenecen a la familia.

Hoy Trombini es la cuarta empresa en el segmento de cajas de cartón ondulado, en Brasil, y la segunda en el área de bolsas de papel multipliego (adecuadas para envasar cemento, fertilizantes, semillas, productos químicos, entre otros). Un rendimiento garantizado por plantas industriales para la producción de celulosa y de papel, en Curitiba (PR) y Fraiburgo (SC), dos fábricas de cartón ondulado, una en Curitiba y otra en Farroupilha (RS), y una fábrica de bolsas de papel multipliego, en Curitiba. Su producción sirve principalmente al mercado interno (95%), centrándose en el Sur y Sudeste (85%).

La ganancia no lo es todo

“El enfoque de la empresa siempre se ha centrado en el resultado. No hay sentido una empresa que no tenga ganancia, afirma Renato Trombini. Y agrega: “Buscamos hacer un trabajo administrativo orientado a la gratificación al accionista, al bienestar y a la buena remuneración de los empleados. Esta es la clave para un buen proceso de gestión. Además de un programa de sueldo, poseímos un programa de participación en las ganancias”.

La ganancia es importante, todavía, no es todo. “El empresario también debe dirigirse hacia una visión social”, explica Renato. Así, Trombini participa a menudo de acciones que van desde donaciones (canastas básicas y de Navidad, alimentos y ropas) hasta el apoyo a las guarderías, escuelas, bibliotecas, hospitales, centros de salud y a las diversas actividades deportivas de la comunidad. La compañía también hace parte de programas destinados a aprendices de menor edad, como SENAI, y de la formación de operadores de máquinas (213 de sus empleados han participado en estos cursos desde el año 2002). Mensualmente, la empresa agrupa sus empleados para que hagan cursos y capacitaciones, así como les ofrece actividades deportivas y de ocio, seguro de salud y un comedor subsidiado por la empresa. En los municipios donde cuenta con fábricas, Trombini se suma a las municipalidades – y a SESI – en diversos programas sociales.

Renato resalta “el real compromiso de la empresa con el medio ambiente.” Explica que “Trombini tiene como estrategia ambiental el monitoreo continuo de los impactos generados por sus actividades industriales, a través de diagnósticos permanentes.” El objetivo de la Política de Calidad Trombini, destaca Renato, “es prever los posibles impactos y reducir al mínimo su alcance.” El también revela que, en los últimos años, la empresa ha invertido más de US$ 8 millones en equipos y en sistemas anticontaminantes, asi como, más de US$ 12 millones buscando optimizar los procesos de producción que han resultado en la reducción de los impactos ambientales de sus actividades.